Antes de cualquier
otra cosa, esto.
No es una disculpa perfecta. Es solo lo que de verdad, desde el fondo, necesito que sepas.
La culpa
Me equivoqué feo. Fui un completo idiota.
Quiero empezar por aquí, sin excusas ni atajos. Sé que la cagué. No hay otra forma de decirlo y no quiero tratar de suavizarlo. He dejado que mi estupidez y mi falta de claridad te lastimen, y eso me está matando por dentro.
Verte sufrir, leer tus mensajes y saber que fui yo quien te hizo sentir mal, que fui yo quien te llenó de dudas... es una vaina que no me perdono. Y no espero que me perdones de un día para otro, porque no me lo he ganado. Solo quiero empezar asumiendo que el error es cien por ciento mío.
Lo primero
Te fallé en cómo te conté las cosas, no solo en lo que pasó.
No fui claro contigo cuando debí serlo, y eso te dejó armando la historia sola, juntando piezas sueltas y escuchando lo que otros decían. Eso fue injusto para ti. Muy injusto.
No quiero seguir dándote explicaciones en pedazos. Quiero que sepas que lo entiendo a la perfección: el gran problema no fue solo lo que pasó, fue que fui un cobarde al no decírtelo completo y a tiempo.
Lo que nos une
Las pequeñas cosas que no me saco de la cabeza.
28 de enero
El día que empezó todo este desastre hermoso. Lo más real que tengo en mi vida ahora mismo.
San Valentín
Nuestro primero. Madrugadas con pancito y risas, hablando paja aunque estuviéramos lejos.
La Pizza
Cuando andaba de necio diciendo "quiero pizzaaaaa" y tú de linda me dijiste "te compro pizza pues". Al final, lo único que de verdad quería era comérmela contigo.
Todos los días
Un "te amo" apenas al despertar y otro antes de dormir. Eso no ha faltado ni un solo día. Y nunca va a faltar.
El 10 de febrero
Lo que no se puede borrar.
Esa vez que borré nuestro chat por accidente intentando ocultar estupideces de Hevvo... mrc, entré en pánico. Se me cayó el mundo encima. Te dije que no quería hacerlo, te juro que casi me muero porque sentí que había perdido la prueba de nuestros primeros mensajes.
Esos mensajes que yo siempre volvía a leer cuando necesitaba recordar cómo empezó todo. Lloré por perder ese chat, me dije a mí mismo: "qué hijo de puta soy".
Pero con el tiempo me di cuenta de algo gigante: Nuestra historia no es un historial de WhatsApp. No se borra con equivocarse de botón. Lo que tenemos está grabado en todo lo que hemos vivido nosotros, solos, sin que nadie más opine o se meta.
Lo que sí te debo
La verdad completa, sin filtros ni versiones a medias.
Hubo un momento de quiebre donde sentí que lo nuestro no iba a dar para más, y en esa puta incertidumbre dejé que las cosas se enfriaran e hice idioteces de las que hoy me arrepiento con la vida. Y ojo, no te digo esto para buscar justificación. Nada lo justifica.
Solo necesito que sepas, y que te quede muy claro en la mente, que no fue mientras estábamos bien. Y que en el mismísimo segundo que volviste a mí, dejé toda esa estupidez atrás.
Sé que te dolió igual. Y entiendo perfectamente que sientas rabia, que llores, que te llenes de dudas. Tienes todo el derecho.
No es ella. Eres tú.
Cualquier persona quisiera estar con ella.
Yo no.
Sé la inseguridad horrible que te he provocado. Sé que dudaste de ti misma por estupideces que no debí hacer o decir con Saturn, con Sleiny o con "la nena de 17". Dejé que el orgullo y el faranduleo de amistades te hicieran dudar, cuando tú eres mil veces más que todas ellas juntas.
Leíste esas capturas y se te hizo fácil pensar que yo quería estar con otra. Hasta me escribiste con dolor: "La chica es hermosa. Cualquier persona quisiera estar con ella. Incluyéndote."
Te respondí ahí mismo, y te lo dejo sellado en esta página para que no se te vuelva a olvidar en la vida: Yo no.
A mí me vale verga quién sea "hermosa" o a quién le tiren los perros. A mí solo me importas tú. La única chama con la que de verdad quiero pasar hablando la madrugada entera, a la única que quiero subir y presumir ante el mundo entero, y la única mujer que amo, eres tú.
El miedo
El terror absoluto de imaginarme sin ti.
Cuando te vi distante, cuando sentí que de verdad te habías cansado de mí y que estabas a punto de mandarme al carajo... se me heló la sangre. Imaginar mi vida sin esos buenos días tuyos, sin nuestras llamadas, sin mandarte fotos random, sin saber qué comiste hoy... me destruyó.
No estoy listo para soltarte. Y no quiero soltarte nunca. Darme cuenta de que estuve a punto de destruir lo mejor que me ha pasado en los últimos años por pura inmadurez me enseñó la lección más ruda de mi vida. No quiero ser el imbécil que te perdió.
Lo que mereces
Mereces paz, no dudas.
Tú no mereces a alguien que te ponga a dudar de ti misma ni de lo hermosa que eres. No mereces estar sobrepensando por culpa mía si ando o no con otra chama. Tú eres demasiado increíble, tienes una luz gigante, y mereces a alguien que te trate como su única prioridad.
Y yo quiero ser ese chamo para ti. Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para demostrarte que puedo darte la exclusividad, la paz y el lugar que te corresponde.
Desde ahora
Son promesas reales, no más habladera de paja.
Quiero seguir construyendo esto contigo.
No te pido que esta carta arregle todo el desastre que armé hoy, ni que olvides mi estupidez rápido. Te pido, de corazón, la oportunidad de demostrarte con acciones que puedo ser el chamo en el que sí puedes confiar.
Te elijo hoy,
como aquel primer 28 de enero.
Con todo,
Charles.